Todos sabemos que la fruta fresca es generalmente buena para nosotros y absolutamente deliciosa: ¡al fin y al cabo, es el dulce que nos ofrece la naturaleza! Pero ¿qué ocurre con sus versiones deshidratadas? ¿Siguen siendo saludables?
Sigue leyendo para descubrir si añadir fruta deshidratada a tu dieta es una elección provechosa o no.
¿Qué es la fruta deshidratada?
La fruta deshidratada lleva mucho tiempo entre nosotros: ha sido un alimento básico de la dieta mediterránea durante miles de años. De hecho, la primera referencia registrada de fruta deshidratada se remonta a la Era Mesopotámica, aproximadamente en el año 1500 a.C.
Hoy en día, la fruta deshidratada se produce y consume en todo el mundo, siendo las pasas la variedad más común. Otras variedades populares incluyen dátiles, ciruelas pasas, higos, albaricoques, melocotones, manzanas y peras. Sin embargo, casi cualquier fruta puede convertirse en fruta deshidratada, así que sea cual sea tu fruta favorita, seguro que existe una versión deshidratada a tu gusto.
El proceso de elaboración de la fruta deshidratada es bastante sencillo: consiste en eliminar la mayor parte del contenido de agua de la fruta fresca. El agua se extrae de forma natural, mediante el secado al sol, o con la ayuda de secadores y deshidratadores especiales. Las frutas pueden deshidratarse enteras, en mitades o en láminas. Normalmente se reducen durante este proceso, dando como resultado un alimento sabroso y lleno de energía.
Fruta fresca vs. fruta deshidratada
Puede que pienses que la fruta fresca es siempre la mejor opción y, en algunos casos, puede que tengas razón. La fruta deshidratada tiene un mayor contenido en azúcar que la fruta fresca, y su contenido calórico también es más elevado debido a la pérdida de agua. Por ello, si controlas tu ingesta de azúcar o intentas perder peso, se recomienda vigilar el tamaño de las porciones.
A pesar de ello, la fruta deshidratada conserva la mayor parte del valor nutricional de la fruta fresca. Al contener menos agua, es una fuente mucho más concentrada de nutrientes, lo que significa que tiende a ser más rica en vitaminas y minerales por cada 100 g en comparación con su equivalente fresco.
Otro beneficio adicional es que la fruta deshidratada tiene una mayor vida útil y se puede conservar mucho más tiempo que la fruta fresca. Debe almacenarse en lugares frescos, secos y oscuros, donde puede durar hasta un año. Esto la convierte en un aperitivo muy práctico, especialmente en viajes largos donde no se dispone fácilmente de refrigeración.
¡Además, una porción de 30 g de fruta deshidratada cuenta como una de tus 5 raciones diarias de fruta y verdura!
¿Es saludable la fruta deshidratada?
Consumida con moderación, la fruta deshidratada puede ser una opción saludable y nutritiva para incluir en tu dieta. Es rica en fibra y está repleta de antioxidantes, así como de vitaminas y minerales beneficiosos.
La fruta deshidratada puede contribuir a mejorar la salud digestiva. Contiene fibra prebiótica que ayuda a las bacterias beneficiosas a mantener el funcionamiento del tracto digestivo. Las ciruelas pasas, en particular, son conocidas por sus propiedades como laxante natural y pueden ayudar a aliviar el estreñimiento, gracias a su alto contenido en fibra y al sorbitol, que se encuentra de forma natural en algunos tipos de fruta.
Una porción de fruta deshidratada variada, o de albaricoques deshidratados en concreto, es una fuente rica en potasio. Nuestro organismo no produce potasio de forma natural, por lo que es importante incluirlo en la alimentación y la hidratación. El potasio es un mineral esencial que contribuye a muchas funciones vitales del organismo, como la presión arterial, el equilibrio hídrico y el ritmo cardíaco.
Tanto los dátiles como las pasas tienen un valor glucémico de bajo a medio, junto con un índice de insulina bajo. Esto significa que ninguno de estos tipos de fruta deshidratada debería causar picos extremos de insulina o de azúcar en sangre tras su consumo, lo que a su vez favorece una mayor sensación de saciedad y reduce el riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2.
Ten en cuenta que algunas frutas deshidratadas se recubren de azúcar o almíbar para hacerlas más atractivas y dulces, lo que también se conoce como «fruta confitada». Si deseas evitar el azúcar añadido innecesario y aprovechar al máximo sus beneficios para la salud, es importante revisar siempre el etiquetado antes de comprar.
Cómo añadir la fruta deshidratada a tu dieta
Puedes encontrar muchos tipos de fruta deshidratada fácilmente en la mayoría de los supermercados y tiendas de alimentación natural. De hecho, en Wholefood Earth contamos con una amplia variedad de frutas deshidratadas. La fruta deshidratada también se puede preparar fácilmente en casa con un microondas o un horno. Te recomendamos rociarla varias veces con zumo de limón antes de deshidratarla si quieres evitar el oscurecimiento y la decoloración.
Esto convierte a la fruta deshidratada en un complemento rápido y sencillo para prácticamente cualquier dieta equilibrada. Puedes comerla como aperitivo para llevar o incorporarla a cualquier plato que quieras endulzar.
Las pasas se pueden combinar con los frutos secos que tengas a mano para hacer tu propio mix casero. También se pueden incluir en la elaboración de tartas o galletas. La mayoría de las frutas deshidratadas son un buen complemento espolvoreadas sobre porridge, cereales o yogures. Incluso funcionan en platos salados, por ejemplo añadidas a una ensalada, cuscús o salteado. ¡Las posibilidades son infinitas!
En definitiva, parece que incluir fruta deshidratada en una dieta sana y equilibrada es generalmente beneficioso para la salud. Como ocurre con muchos alimentos, es mejor consumirla con moderación y se recomienda evitar los azúcares o almíbares añadidos si se quiere la opción más natural. Esperamos que este artículo haya resultado una lectura provechosa.
