Necesitas una tabla de cortar de madera, un cuchillo pequeño y afilado y una bandeja de horno.
Horno bien caliente
¡La clave es un horno muy caliente! Las castañas deben separarse de su cáscara. Precalienta el horno a 220 °C y asegúrate de que la bandeja quede justo en el centro.
Preparación de las castañas
Mientras el horno se calienta, es el momento de preparar las castañas. Coloca cada castaña sobre la tabla de cortar y, con un cuchillo pequeño, haz con cuidado un corte a lo largo de toda la superficie central por el lado largo. Asegúrate de cortar también la piel interior del fruto. Así, cuando la castaña esté caliente, el vapor podrá escapar del interior. Si las castañas no están bien cortadas, pueden explotar en el horno.
Ten cuidado al cortar, ya que la cáscara de las castañas es bastante resbaladiza.
Asado de las castañas
Coloca las castañas en la bandeja en una sola capa, con el corte hacia arriba. Ásalas en el horno durante unos 20-30 minutos. El tiempo puede variar bastante según el tamaño de las castañas.
¿Cómo sé si las castañas asadas están listas?
Durante el asado, mueve las castañas en la bandeja de vez en cuando. La cáscara se abre a medida que se asan. No hay una forma infalible de comprobar si están hechas. La única manera es probar una.
Antes de terminar el asado, espolvoréalas con un poco de sal marina.
Cuando estén listas, sácalas del horno y envuélvelas en un paño de cocina limpio. Déjalas reposar unos 10 minutos para que se enfríen.
Ningún método es 100 % perfecto y siempre puede haber algunas castañas que se peguen a su cáscara.